La IV Jornada de Cítricos organizada por ASAJA Alicante y el Ayuntamiento de Orihuela, ha contado con un rotundo éxito de participación. Más de 250 asistentes —entre agricultores de limones, naranjas, mandarinas y pomelos; empresarios del sector agroalimentario; universidades, comunidades de regantes y juzgados de aguas; entidades financieras; autoridades políticas y expertos de referencia— se han dado cita esta mañana en la capital de la Vega Baja para analizar los principales retos y oportunidades que afronta actualmente la citricultura.

El objetivo en esta cuarta edición ha sido la de proporcionar información rigurosa y actualizada sobre los temas que más preocupan a los citricultores: plagas y sanidad vegetal, tendencias de mercado, perspectivas de la campaña 2025/26, nuevos patrones y variedades, así como los inconvenientes que supone la importación masiva procedente de terceros países sin los controles adecuados. 

El evento ha estado respaldado por el conseller de Agricultura, Agua, Ganadería y Pesca, Miguel Barrachina quien ha participado en la inauguración, a quien el presidente de ASAJA Alicante, José Vicente Andreu ha pedido apoyo y acciones concretas de reconversión citrícola ante un contexto de profundo cambio e incertidumbre para los agricultores.

El cultivo de cítricos, con más de 35.000 hectáreas en la Vega Baja —la mitad dedicadas al limón— representa el 80% de la superficie citrícola provincial y el 35% de la producción nacional de limón. reclamó con firmeza “reciprocidad en las importaciones y una Política Agraria Común que apoye una agricultura que respete el medio ambiente, no subordinada a él”. Andreu aprovechó la inauguración para anunciar que ASAJA Alicante está trabajando en un proyecto para impulsar, junto al IVIA, un campo de experimentación en la comarca a fin de verificar el comportamiento de nuevas variedades y patrones de cítricos adaptados al suelo, el agua y el clima locales. 

No menos importante es para ASAJA la urgente necesidad de garantizar una planificación hídrica eficiente, defendiendo el papel estratégico del Trasvase Tajo-Segura como garantía de la soberanía alimentaria. “El cultivo del limón se sustenta en el agua del trasvase, y será el más afectado si se acaba con esta infraestructura vital. El Tajo-Segura no es un privilegio, sino una necesidad”. Aunque también instó a incluir otras fuentes de recursos: “Todo suma y nada sobra”.

En definitiva, ASAJA ha concluido que “sin agua, sin investigación y sin reciprocidad en los acuerdos comerciales, el futuro de los cítricos de la Comunidad Valenciana está en peligro”.